Tienen menos de 30 años y fortunas en sus cuentas bancarias. Su capital está basado en sus ideas. Nacieron en la era digital y supieron aprovechar las innumerables ventajas y posibilidades que les proporcionó la gran red de redes. Quiénes son los creadores de los proyectos más exitosos de la Web 2.0
No necesitaron grandes capitales económicos, conocimientos financieros ni tradición de negocios. Sólo supieron aprovechar el momento y combinar su capacidad con las ventajas que brinda la Web 2.0.
Los unen dos características tan sencillas como sorprendentes: todos ellos tienen menos de 30 años y varios miles de millones a futuro en sus cuentas bancarias.
No dan con la talla ni el physique du rol de multimillonario, y muchos de ellos ni siquiera imaginaron, cuando iniciaron sus proyectos, que sus arcas se colmarían de dinero.
La clave para hacer dinero en Internet es una buena idea
“Los emprendimientos en Internet parten más de una buena idea, original o creativa que de la acumulación de capital. Muchas de las empresas TIC (no sólo las de Internet) son históricamente nacidas en garages y, por supuesto, para grandes proyectos en la Web alcanza con tener una PC y conexión a la red”, señala a infobaeprofesional.com Alejandro Prince, presidente de la empresa de investigación y análisis de mercados de informática y telecomunicaciones, Prince & Cooke.
Sus fortunas están calculadas en base a lo que se estima valen sus “ideas”, las ofertas de compra que reciben y a la proyección que los analistas prevén tendrán sus originales iniciativas.
Cambio de modelo
La afirmación de que una idea vale más que mil palabras se ve definitivamente materializada en el mundo de la web 2.0. En sociedades donde la virtualidad es cada vez más poderosa, la creatividad adquiere especial valor.
Mientras antes las fuentes de riqueza se basaban únicamente en lo tangible, hoy la intangibilidad ha logrado convertirse en la estrella del mundo de los negocios.
Diez años atrás, los analistas financieros miraban con recelo el desarrollo del Internet, preguntándose si ese novedoso invento llegaría algún día a ser rentable. Lejos de esas preocupaciones, los nacidos en la era digital dejaron las elucubraciones de lado y comenzaron a explorar y explotar las posibilidades que les otorgaba el nuevo medio.
Definitivamente, Internet se convirtió en un negocio rentable, y aquellos que supieron aprovechar sus bondades, hoy disfrutan de los beneficios de una industria que mueve millones y cuya proyección a futuro continúa siendo más que optimista.
Cuna de millonarios
La de la Internet comercial es una historia plagada de compras, ventas y fusiones extraordinarias, estrepitosas caídas y sorprendentes batacazos.
Entre 1996 y 2000, la web fue una máquina de generar millonarios. Se calcula que durante esos cuatro años, en Silicon Valley -la meca mundial de la red de redes- veían la luz 64 millonarios por día. La totalidad de estos nuevos acaudalados, no superaban los 30 años.
“Internet es un fenómeno etario”, resume Prince a modo de preámbulo a la hora de responder por qué existen tantos jóvenes millonarios producto de la web.
“Como empresarios o como usuarios los jóvenes tienen ventajas, los nativos digitales viven esto como algo cotidiano, en vez de racionalizarlo como los viejos que nacimos sin PC y sin Internet”, amplía.
Según el especialista, estos nuevos emprendedores se crían o “crean” en ámbitos, como las principales universidades del mundo, donde están en constante contacto con los últimos descubrimientos tecnológicos y en entornos que favorecen el ímpetu emprendedor.
“Es un caldo de cultivo”, dice Prince.
Sin embargo, aclara que no basta sólo con el lugar, sino que el surgimiento de estos jóvenes millonarios requiere también de ciertas condiciones, “como las que se dan en Sillicon Valley: universidades, fondos, espíritu innovador”
Pasión y oportunidad
Los expertos en tecnología afirman que, paradójicamente, el éxito de estos proyectos reside en la “casualidad”. La mayoría son iniciativas creadas sin una ambición comercial, nacidas de una necesidad o una afición personal.
Otra de las características que influye notablemente en su éxito es la pasión y el entusiasmo que ponen en su realización quienes lo llevan a cabo.
El ejemplo lo da Evan Williams, el creador de Blogger.com en su blog personal: “¿Qué sería de una start-up (empresa en creación) sin sus días repletos de comida basura y sus noches sin dormir, sostenidas gracias a la cafeína?”, se pregunta.
Una de las particularidades de estas creaciones es que en general se realizan de a dos, y en la mayoría de los casos la dupla está conformada por un techie fanático y puntilloso, y otro con una mayor visión comercial, que es en definitivamente quien termina llevándose los honores.
El gran salto de estos emprendimientos se da cuando las grandes compañías del sector tecnológico, como Microsoft o Google, deciden enfocar sus miradas sobre ellos. La apuesta monetaria que decidan hacer estos gigantes sobre los noveles proyectos marcará el piso de su cotización. De allí en más, todo es cuestión de popularidad y caudal de usuarios.